Crónica II

Publicado: mayo 2, 2012 en Uncategorized

Frente a la Escuela Regina Pacis (Carolina Vivo)

En la esquina de Brasil y Avenida del Libertador, un estandarte de hierro con un afiche de Puertas Abiertas invita a entrar al taller donde la artista Vicky Pettigiani da cursos de pintura y dibujo. Un total de 36 obras de la profesora y los alumnos cubrían las paredes. Este es uno de los 40 espacios que participaron en un recorrido de arte por San Isidro, propuesto por la Secretaría de Cultura de la  Municipalidad, que se realizó las tardes del 21,22,28 y 29 de abril. “Además de mostrar lo que cada uno hace, hay muchas actividades abiertas para todos”, explicó Pettigiani; “es la única manera de que la gente vea cómo es la dinámica de los talleres”. Eduardo Salvioli, uno de los artistas invitados, comentó que gracias a Puertas Abiertas pudo conocer otros talleres y artistas. “Hubo muy buena convocatoria. Las combis gratis para ir a los distintos espacios ayudaron para incentivar al público”, agregó.

A cuatro cuadras de ahí, Paula Duri, una de los 200 expositores, mostraba y vendía en su casa las piezas de orfebrería creadas durante todo el año. “Nos estamos dando a conocer”, declaró la artista. La pared blanca del fondo de su patio lucía cubierta de peces de distintos tamaños hechos en planchas de hierro oxidadas, cuyo precio iba desde los $200 a los $800. Visitantes entraban y salían libremente del atelier. “No conozco a los artistas pero me gustan mucho las obras”, contó Gloria, una vecina de San Fernando, mientras agitaba uno de los planos del recorrido que se repartían en todos los talleres. Puertas Abiertas del Bajo de San Isidro ya cuenta con cinco ediciones, pero esta fue la primera vez que se organizó en el Alto, entre Avenida del Libertador y Rolón.

Piezas de orfebrería en el taller de Paula Duri (C.V.)

Hacia las 18, todas las puertas seguían abiertas y en el Centro de San Isidro había una mayor circulación. El Puertas Abiertas que se realiza en Brasil y Francia hace una década fue la inspiración del evento, en el que hubo diversas disciplinas artísticas como pintura, dibujo, escultura y fotografía. Los dos fines de semana tuvo la misma concurrencia, a pesar del mal clima del segundo. En la Escuela de Arte Regina Pacis, la artista Luciana Hernández apreciaba las esculturas de sus alumnos dispuestas a lo largo del amplio recinto. Los tambores suaves de una canción africana eran el telón de fondo de los cuadros de figuras abstractas y de las esculturas en piedra, mármol y madera.

Telaraña de colores en el jardín de Regina Pacis (C.V.)

“Varias de las más de 1000 personas que vinieron participaron de los talleres y actividades que se hicieron en la escuela”, comentó Luciana. “La escuela cumple 50 años el año que viene y queremos que todos la conozcan. Puertas Abiertas nos ayuda a difundirnos”. En el amplio jardín que tiene el taller, la protagonista era una enorme telaraña fabricada con bolsas de residuos de todos los colores, suspendida en el aire. Un par de chicos corrían alrededor esquivando las puntas colgantes. La intérprete Gabriela Gonzalez  tomó su guitarra y entonó una balada a medio volumen. Mientras tanto, una charla sobre arte moderno empezaba en uno de los salones.

La Biblioteca del San Isidro fue otro de los centros que participaron de Puertas Abiertas. Seis paredes altas cubiertas de libros antiguos eran el marco de alrededor de 15 fotografías en blanco y negro y 30 pinturas expuestas en caballetes. En el centro del salón, tres mujeres  sentadas detrás de una mesa estaban listas para contestar las dudas. Adriana Lavagna, una de las profesoras de dibujo y pintura, manifestó que para la cultura y para San Isidro, Puertas Abiertas es muy importante. Señaló que asistieron extranjeros. “Muchos tienen curiosidad para acudir a los talleres, pero también hay quienes compran fotografías y pinturas”, agregó.

Arte y lectura compartiendo un mismo espacio (C.V.)

El cierre de Puertas Abiertas se hizo en el Atelier Casapuente. El artista Sebastian Boado había armado un túnel con madera y telas para entrar en su casona artística de Beccar. A partir de las 20, se proyectó un video frente a unas 60 personas y, luego, se presentó un show compartido entre un DJ y Sebastián pintando una tela con colores flúo. Los presentes, en su mayoría artistas, cenaron ahí mismo. La fiesta duró hasta las 3.

La organizadora principal del Puertas Abiertas, María Massa, se mostró muy orgullosa con los resultados del evento. “Costó mucho organizarlo, pero la experiencia fue cien por ciento positiva. Los artistas se comprometieron muchísimo y alrededor de 16.000 personas pasaron por los distintos talleres”, explicó María. “Puertas abiertas es un educador de público porque ayuda a que el arte deje de ser para un púbico selecto. Es bueno que la gente que no va a galerías pueda apreciarlo y adquirir piezas a un precio accesible. Además se hizo un intercambio entre artistas muy fuerte”.

Talleres de Puertas Abiertas visitados por la cronista

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CLASES DE SALSA EN PALERMO

Alegría, distensión y aprendizaje al ritmo de los timbales

Los martes a las 20.30, el espacio tanguero La Viruta transforma los llantos del bandoneón en una explosión de sonidos de percusión, trompetas y timbales. Aquí, cuatro profesores ofrecen clases de salsa para personas de todas las edades y niveles, quienes pueden quedarse practicando libremente luego de la clase hasta la madrugada.

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Entrada en calor masiva a cargo de los profesores

Sin ser anunciado por cartel alguno, en el subsuelo de un edificio de Armenia al 1300 se esconde un salón de baldosas relucientes, potentes equipos de sonido y al menos dos docenas de luces de colores. Se llama La Viruta y en los horarios vespertinos, cuando se imparten las clases, este recinto se llena de vida, de música y de alegría.

“La gente viene acá a aprender a bailar, pero principalmente a divertirse y a olvidarse de sus problemas”, comenta Jorge, un cubano que vive hace 14 años en la Argentina. Como un director de orquesta, Jorge es quien está al mando de los cuatro profesores que enseñan en simultáneo. Él selecciona y ordena en su computadora las canciones que guiarán el movimiento de todos.

Jorge habla con la seguridad que le dio su trayectoria: “Salsa es un nombre comercial que se inventó para poder vender la música cubana en la época dela Revolución. La salsa se impuso en todo el mundo”. Agrega que lo rico de este estilo musical reposa en la percusión, que produce sonidos que evocan lo tribal y obligan al cuerpo a moverse al compás de los golpes.

Como toda buena novela, estas clases tienen un inicio, un desarrollo y un final. Pasadas las ocho y media comenzaron a ocupar el centro de la sala las primeras parejas con un tímido swing que encajaba con el reducido volumen de la música. A medida que iba llegando más gente, el volumen se alzaba como invitando a todos los espectadores dubitativos a sumarse.

Los cuatro profesores se agruparon y siguiendo un tema de Los Van Van explayaron una coreografía de pasos simples pero pegadizos como entrada en calor. Los alumnos más habilidosos permanecían justo detrás de los profesionales mientras que en los límites del grupo se distinguían algunos pasos no tan sincronizados.

Al terminar este primer baile, Pepe, Mariano, David y Yasser se llevaron cada uno a su respectivo grupo a una porción del salón para empezar la enseñanza. De izquierda a derecha, la dificultad iba aumentando y la cantidad de bailarines por grupo se iba reduciendo. Las revoluciones y el volumen de la música bajaron un poco.

A las 21:00 alrededor de 120 hombres y mujeres intentaban escuchar las indicaciones por sobre los compases musicales. Muchas de ellas con taco aguja y vestido, la mayoría de ellos de jean y zapatillas. En el otro extremo del salón, un par de espectadores miraba a sus compañeros y tomaba un descanso con la compañía de una cerveza en la barra del lugar. “Dancing is not for me, I thought it was easier. I’m good at drinking though.“, se excusó Joe, un mochilero inglés.

“Un, dos, tres… Cinco, seis, siete…”, gritaba Pepe a los principiantes mientras marcaba los pasos de una figura. “¡Dejá quietos los brazos!”, reprendía David a un joven del nivel intermedio. En el grupo de los avanzados, el cubano Yasser iba cantando los nombres de las vueltas a las parejas. “¡Aaaazuca…!”. Hacían una coreografía espontánea donde se notaba la complicidad de los habitué que saben bailar un poco más.

Pasadas las diez, la marea de bailarines se agrupó nuevamente para cerrar el ciclo de la clase. 150 pares de pies se movían hacia adelante y atrás, hacia la izquierda y derecha, hipnotizados por las palmas de los maestros.

“La salsa es más que un baile, es un estilo de vida. Acá las personas vienen solas, conocen gente y se quedan bailando después de clase.”, explicó Jorge. Alberto, un chileno que ya bailó mucho en La Viruta, opina por sobre una canción de Celia Cruz: “¡Bailar para mí es libertad!”.

– Video: http://youtu.be/eXux5zWs-fE

El economista y sociólogo Juan José Llach declaró en una entrevista en “Magdalena Tempranísimo“ que desde septiembre hay una desaceleración en la economía, pero que eso no implica que se manifieste una recesión. Añadió que el PBI está creciendo a menos del 4%, la mitad de lo que venía subiendo.

En el Índice de Inversión y Precio de los Productos Activos, elaborado por Llach para la Universidad Austral, se mide el precio de las acciones, de los inmuebles y de los campos, lo que permite hacer un pronóstico de la economía. El ex funcionario menemista aclaró que en el último trimestre “la inversión está decayendo“.

En cuanto a la construcción, Llach explicó en el programa de Magdalena Ruiz Guiñazu que habrá menos obras nuevas por el aumento de los costos, pero los dueños de los inmuebles estarán dispuestos a rebajar los precios de venta por el deseo de obtener dólares. El economista agregó que habrá menor inversión industrial y que el campo se verá afectado no sólo por la sequía, sino que también los productores ganarán hasta una quinta parte menos de lo que deberían debido a las intervenciones, que hacen que no funcione bien el mercado.

“La velocidad de la economía argentina está reduciéndose a la mitad“, expresó Llach. Por esto, también pronosticó una estabilización de la inflación. Agregó que la mejor forma de combatir la recesión es “atacar la inflación“ y que el gobierno debería hacer algo para mejorar la competitividad porque esto está afectando a las PyMES.

Enlaces:

Entrevista a Juan José Llach en “Magdalena Tempranísima” (26/03/12)

http://www.continental.com.ar/escucha/programas/llach-si-la-desaceleracion-continua-3-meses-mas-golpeara-al-empleo/20120326/programa/742288.aspx?au=16599

Llach anticipa en su informe cómo serán las inversiones en el proximo trimestre


Diego Ortiz Mugica frente a “Palermo Simple”, uno de sus retratos porteños – Foto: Carolina Vivo                                                                                                                                                                   
Su devoción por la naturaleza, la exigencia en la calidad de sus trabajos y muchos años de estudio han convertido a este fotógrafo en un representante de los paisajes argentinos en otros lugares del mundo. Actualmente dedicado a la docencia, afirma que hoy su misión es transmitir sus conocimientos para que en la Argentina haya más y mejores fotógrafos.

Nacido en Buenos Aires en 1962, Diego Ortiz Mugica se declara un fotógrafo innato que combina la pasión con un método riguroso. Fue discípulo de Pedro Luis Raota y estudió la técnica de Ansel Adams en Estados Unidos, la cual enseña actualmente en su escuela ubicada en la Capital. Su trabajo estuvo expuesto en la Embajada Argentina en Washington, en Nueva York y Palmas de Mallorca. En el país realizó exposiciones en el Museo Nacional de Arte Decorativo, el Museo Nacional de Bellas Artes y el Palais de Glace.

El sello distintivo de sus fotografías son los paisajes patagónicos, retratados en su mayoría en blanco y negro. Ellas revelan su amor por la Patagonia, donde se refugia gran parte del año trabajando y pescando, su otra gran pasión. Como muchos artistas, ha ido incorporando cada vez mayor abstracción en sus obras: su galería se compone de fotos de amplios paisajes a imágenes abstractas de la botánica. En todas la luz y las formas son protagonistas.

El espacioso recinto donde Diego Ortiz Mugica trabaja está en un edificio antiguo de una transitada calle porteña. No hay carteles que revelen la ubicación del lugar y, aunque está en un primer piso, el silencio es interrumpido sólo por las voces de la secretaria y algunos alumnos. De los techos altos cuelgan las únicas fuentes de luz del lugar: no hay ventanas que distraigan de la obra expuesta en todas las habitaciones. De jeans y camiseta negra, el reconocido fotógrafo se expresa con convicción sentado frente a “Pagoda a los juncos”. La misma mirada atenta con la que a través del objetivo captura la realidad, ahora se pasea algo distraída por la sala de exposiciones.

¿En qué momento elegiste la fotografía como tu profesión?

–  Desde chico tuve pasión por la fotografía: me pasaba horas con la cámara y revelando copias. Evidentemente, yo nací para esto y la decisión definitiva llegó cuando estaba en la universidad. Estudiaba Comunicación Social y en primer año tuve al conocido fotógrafo Pedro Luis Raota como profesor. Él me dijo: “La publicidad es para publicistas y la fotografía es para fotógrafos. Vos sos fotógrafo, vení a trabajar conmigo”. Después de tener el honor de trabajar con él, abrí mi propio estudio. Más tarde me fui a estudiar a Los Ángeles y desde entonces no paré más.

¿Cuál es la diferencia entre un fotógrafo profesional y uno amateur?

– Desde un punto de vista semántico, ser profesional significa ganarte la vida sacando fotos, lamentablemente. Un fotógrafo profesional puede ser un reportero gráfico o uno que retrata en casamientos. También lo es quien hace fotografía de autor, como yo. Lo que se valora en este caso es la mirada personal, como un pintor, como un músico, como un escritor. Yo cuento cosas con imágenes.

¿Qué cualidades son necesarias para ser un buen fotógrafo?

– Contemplación, inquietud y pasión combinados con disciplina, método y transpiración. También hay que sumar la paciencia. Pero hay que diferenciar: contemplar no es lo mismo que observar. Observar es mirar con los ojos y contemplar es mirar con el corazón. Uno tiene que aprender a unir esas dos miradas en la fotografía de autor.

¿Una buena foto se busca o se encuentra?

– Las dos cosas. Las fotos que se encuentran se llaman hallazgos y son las menos. Son las más emblemáticas, pero un fotógrafo no vive de hallazgos, vive de búsquedas. Por eso, debe salir a buscar temas y provocar que sucedan cosas para capturar una buena foto.

¿En qué se basa el reconocimiento que tienen tus fotos?

– Creo que tengo una propuesta honesta con la gente, fotográficamente hablando. Con mi mirada, mi corazón y mi cabeza siento si algo funciona, no pienso si se va a vender o no. Además soy muy exigente con la calidad de mis fotos y enmarco sólo lo que creo que vale la pena. En mi trabajo busco encontrar belleza, equilibrio y armonía.

¿Qué significó para vos compartir una muestra con Ansel Adams y otros grandes fotógrafos del siglo XX en el Centro Cultural Borges?

– Te voy a hacer una comparación bien popular: fue como si me llamaran de la reserva para jugar con Maradona. Ansel Adams fue mi maestro. Yo viajé a los EEUU para estudiar su técnica y conocer su entorno de trabajo. Te digo la verdad, después de mis hijos, compartir esa muestra con él y otros monstruos como Weston, fue el regalo más lindo que me dio la vida. Significó un guiño groso de la vida, una señal de que estoy haciendo las cosas bien y tengo que seguir igual, sin creerme nada y sabiendo que esto fue un regalo. Iba todos los días a la muestra porque no podía creer estar al lado de mis maestros.

¿Qué otros fotógrafos te inspiran?

– Además de Adams, Edward Weston es uno de mis referentes.También Robert Mapplethorpe me gusta mucho. Richard Avedon me gusta como retratista y después los clásicos europeos: Doisneau, Cartier-Bresson. En Argentina, respeto mucho el trabajo de Marcos López y, por supuesto, me marcó mucho Pedro Luis Raota.

“La mirada prestada”

Diego Ortiz Mugica es un artista que interpreta la naturaleza y la presenta al mundo de un modo especial, con el único fin de llamar a las personas a contemplar la belleza del mundo. Quien dice que su profesión es la excusa para estar al aire libre, publicó el año pasado Parques Nacionales Argentinos, un libro que contiene 12 años de trabajo en imágenes de los espacios verdes protegidos de todo el país.

¿A qué se debe tu predilección por los paisajes en tus fotografías?

– La fotografía es mi excusa para estar en la naturaleza. Además, la puedo capturar, la reformulo y la llevo al mundo. Siento que soy un promotor porque la gente después de ver mis fotos quiere conocer la Patagonia. Esto me pasa en especial en muestras en Estados Unidos.

¿Cómo hacés tu proceso creativo al sacar una fotografía?

– No repito fórmulas. Es muy distinta mi forma de ver un paisaje hace veinte años a como lo veo hoy, porque uno va cambiando y va buscando otras cosas. Hoy hago una fotografía más abstracta, busco formas, armonía y belleza en la naturaleza. Transformo la realidad hasta el punto que no se reconoce bien qué estoy fotografiando.

¿Qué es lo que te atrae tanto de la Patagonia?

– Creo que en otra vida viví ahí porque me siento muy cómodo. La belleza de ese lugar es sanadora. Mis fotografías pretenden decirle a la gente que paren, miren, disfruten y extraigan esta savia de belleza que nos da el mundo. Para conseguirlo, tenés que estar en comunión con la naturaleza. Yo no me siento un visitante de las montañas, intento ser parte de ellas.

¿Por qué preferís sacar fotos en blanco y negro? ¿No se pierde información al omitir el color?

– No, todo lo contrario. La luz toma el verdadero carácter de la foto porque es lo único que importa, junto con las formas. La fotografía color es como la tele, está todo ahí. La foto en blanco y negro le permite al espectador agregar algo de sí mismo, imaginar lo que no ve: es como la radio. Yo me quedo con la radio.

¿Cómo proyectas tu profesión hacia el futuro?

– Hoy la docencia es mi misión en el mundo. Quiero transmitir calidad, perseverancia, método y mirada para que Argentina tenga cada vez más y mejores fotógrafos. Mientras, voy a seguir haciendo mi fotografía. No voy a parar.

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Archivo multimedia:

Ping-pong a Diego Ortiz Mugica en http://www.youtube.com/watch?v=NNS7r7nnOmk&feature=youtu.be

Links:

– Página oficial de Diego Ortiz Mugica: http://www.ortizmugica.com

– Página oficial de su libro: http://www.libroparques.com.ar

– Video del fotógrafo: http://www.youtube.com/watch?v=S32VXQcyWQg

– Maestros de Diego Ortiz Mugica: Pedro Luis Raota (www.raota.com) y Ansel Adams (www.anseladams.com)

Hello world!

Publicado: agosto 21, 2010 en Uncategorized

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